Querida Antígona:
Soy Jaime y te escribo para felicitarte por lo que has hecho. Me gustó cómo enfrentaste al rey Creonte, fuiste muy valiente y te preocupaste por tu hermano Polínices.
Aquí en Chile no existen reyes, pero sí es digno que todas las personas tengan una sepultura.
Me despido con mucho cariño,
Jaime.



