Querida Medea:
Hola, mi nombre es Santiago, soy de Chile, tengo quince años y me encanta jugar, leer, salir a comprar con mi familia. Estoy en clases de Lenguaje y tengo que estudiar, hacer tareas, hacer un trabajo, escribir los materiales.
Tú actuaste mal porque encerraste a tus hijos y los mataste. Yo pienso que está mal porque hubiese sido de otra manera.
Me despido,
Santiago.



